Esa vieja polémica de ciencias/letras

Leo en este artículo de El País de Jose Luis Pardo (filósofo), y que podéis encontrar aquí, una disertación sobre el “unánime consenso” acerca de la mayor dificultad de los estudios de ciencias (es decir, ingenierías varias, física, química y exactas por englobar algunas) sobre las de humanidades, vulgo letras, (filologías, derecho, periodismo, filosofía y letras). El autor pone en cuestión la existencia de esta diferencia de niveles. Siendo éste un blog de matemáticas y siendo un servidor ingeniero, me veo en la obligación de exponer a modo de réplica mi humilde punto de vista:

Naturalmente que las carreras de ciencias engloban más dificultad que las llamadas de letras. Y, naturalmente, ello no quita mérito ni a una ni a otras.

Y ahora, voy a argumentar.

El autor analiza la existencia de este consenso, y parte de la existencia de dos familias de razones; las cuantitativas y las cualitativas.  Normalmente, añade, los alumnos de ciencias tardan más en acabar sus estudios, y da tres posibles explicaciones a este sorprendente hecho:

  • Los alumnos de ciencias somos más torpes.
  • Los profesores de humanidades son más ignorantes y menos exigentes.
  • En ciencias se enseña peor que en humanidades.

Evidentemente, se deja en el tintero la que es la madre de las razones (pero no excluyente): las ciencias son más difíciles de asimilar y dominar que las letras. El análisis que Jose Luis Pardo hace de estas tres hipótesis que lanza son bastante buenas, si bien disiento un poco en calificar el bachillerato de humanidades como “el pelotón de los lerdos” donde van aquellos que no se tratan con las mates y la física; del mismo modo, digo yo, podríamos argumentar que a ciencias van aquellos que no se aclaren con la Historia o con la literatura, con sus metáforas y significados ocultos encerrados en sonetos. Esto, digo yo, no es cuestión de capacidad, es cuestión de habilidades y gustos. Y me extraña que el autor vea esta elección como un menosprecio, como un segundo plato. Es más, denota a mi juicio una infravaloración  de su propia rama del saber.

No obstante, son en las razones cualitativas donde el autor y un humilde servidor más diferimos. Se insiste, desde el artículo, que determinados conceptos filosóficos son, en esencia, tan dificultosos y complejos como la teoría de la relatividad u otros conceptos de carácter físico. De hecho, reta a demostrar este argumento. Yo creo poder exponer varios contraejemplos, pero primero prefiero exponer algunas cosillas:

Primero, el nivel de muchas licenciaturas de letras es sencillamente ridículo. Ojo, no digo que sean per se más fáciles, de momento. Digo lo que digo. Esto no es un consenso, es un hecho que apreciamos todos los estudiantes. Ciertas carreras como periodismo o filología hispánica son la chufla no sólo de ingenierías (que sí, que a veces tenemos demasiado autobombo), sino también de otras licenciaturas afines como clásicas, y esto es una revelación de primera mano de gente que ha cursado ambas ramas de filología. Y curiosamente, estos dos ejemplos agrupan a un amplio porcentaje de los alumnos de humanidades. En general, el nivel medio es bajísimo en estos campos ¿No os habéis dado cuenta nunca del gran número de erratas, falta de expresión y faltas ortográficas que hay en los medios de comunicación? En Europa los ingenieros, matemáticos, médicos, enfermeras y físicos españoles son bastante solicitados. No parece ocurrir lo mismo con periodistas o filólogos por lo que he visto en anuncios de demanda de empleo. No obstante, evidentemente la chufla del currículo y el nivel de conocimientos no son, ni por asomo, equivalentes a los de la gran estafa universitaria de España; la carrera de magisterio, a cuyos alumnos he dado clase, con los que he estudiado (en Valladolid teleco y magisterio están pegadas) y cuyas asignaturas he cursado (en libre configuración y donde vi por cierto a chicas de 19 años que no sabían sumar fracciones con diferente denominador). No obstante, y en justicia, no sé en qué paquete insertar el grado de magisterio, si en letras o en ciencias, asi que lo dejaré correr.

De vuelta al artículo de El País, debo decir que la gran diferencia que hace a la matemática más difícil que la filosofía por poner un ejemplo es que una es exacta y ha evolucionado, teniendo todavía milenios de desarrollo. Es un edificio que nunca acabará. Sin embargo, ¿qué es la filosofía? Inútil no, desde luego. Pero tampoco difícil. Es terriblemente poco precisa, laxa, simplona para los estándares científicos actuales. Cualquiera con conocimientos de física puede entender sin muchas dificultades conceptos como los juicios de Kant o las diatribas de Hume con la causalidad. No es tan complicado. Ahora, reto yo, probemos al revés. A ver qué pasa cuando un filósofo tenga que explicarme detenidamente y con precisión matemática la solución de la paradoja de Aquiles y la Tortuga. O el Hotel de Hilbert. O Topología. Y no hablo de vaguedades, sino de una explicación rigurosa. El afán que tuvo la primigenia filosofía de abarcar todo aspecto del saber (fue de hecho, madre de las ciencias) es su propia tumba. Privada por la física de su posición para explicar el mundo, la filosofía ha devenido reducida a la ética a lo largo de este último siglo. Y ahí los conceptos por norma general son sencillos de entender (otra cosa es resolver, si se puede, las paradojas éticas).

Por último no quiero dejar en el tintero la razón clave de la mayor dificultad de las ramas científicas y técnicas; tenemos que ser rigurosos, hemos de saber y entender, pero también tenemos que resolver y/o demostrar. La intuición necesaria para ello se puede guiar y desarrollar, pero no adquirir sólo por memorizar conceptos o relacionarlos. En matemáticas existen las ideas felices (Arquímedes y su Eureka, esas cosas…), y llegar a eso conlleva, normalmente, más tiempo que empollarte el Derecho Romano o qué pensaba Kant sobre la filosofía de Descartes. Por cierto…¿Cuántos filósofos pueden entender el tercer libro del Discurso del Método dedicado a la Geometría?.

No quiero subestimar la importancia de las Humanidades hoy en día (son muy muy muy necesarias), ni poner en plano superior a los alumnos de ciencias sobre los de letras. Pero, y esto es importante, de la misma forma que no es igual de fácil conducir un camión con dos remolques que un utilitario, no todos los estudios poseen de base la misma dificultad. Niet. Nein. No. Y al igual que los coches y los camiones, eso no significa que uno de ellos tenga que tener más derechos o estima por parte de la sociedad en la carretera.

 

Anuncios